Ernesto V.
Lo que se me había ido era la energía en general, no una cosa puntual. Llegaba a las siete de la noche fundido y ya nada me latía. Terminé el curso completo y lo que más noté fue eso: llegar a la noche con ganas. Lo del sabor sí es fuerte, lo tomo bajo la lengua y me aguanto los cinco segundos.